El término Vinyasa proviene del sánscrito y suele interpretarse como “colocar de manera consciente” o “unir de forma ordenada”, haciendo referencia a la coordinación entre respiración y movimiento en la práctica de yoga. Una clase de Vinyasa Yoga se caracteriza por ser fluida y dinámica: las posturas (asanas) se enlazan en secuencias continuas, donde cada movimiento va acompañado de una inhalación o exhalación. A diferencia de estilos más estáticos, aquí hay un ritmo constante, con transiciones como el “saludo al sol” que se repiten y varían.
Más sobre Sofía.
Soy Sofía y el yoga forma parte de mi vida desde 2003. Lo que al principio fue un refugio y una búsqueda personal, con el tiempo se convirtió en un camino lleno de sentido y en la forma más auténtica que encontré para acompañar a otras personas. Hoy comparto mi práctica en Puerto de la Cruz, La Orotava, Los Realejos y La Victoria, en Tenerife, una isla a la que llegué desde Caracas en 2006 y que me abrazó desde el primer momento. Vivir cerca del mar me enseñó a respirar más lento y a mirar la vida con otra sensibilidad. El yoga ha sido siempre el hilo que me devuelve a mi centro: una práctica que me recuerda que puedo estar presente incluso en los días más movidos, y que la calma no depende de lo que pasa fuera, sino de cómo me sostengo por dentro. Con los años sentí la necesidad de profundizar más, y me formé en varias escuelas especializadas que me ayudaron a ampliar mi mirada y a comprender el yoga de una forma honesta, humana y muy práctica. Estoy certificada en Hatha Yoga, Vinyasa, Yin Yoga, Meditación y Tantra y registrada en Yoga Alliance. Cada una de estas disciplinas me ha enseñado algo distinto, y juntas me permiten ofrecer una práctica equilibrada, amable y adaptada a cada persona.
Para mí, el yoga no es solo una serie de posturas; es un espacio íntimo donde cada quien puede relajarse, confiar y volver a sentirse en casa dentro de su propio cuerpo. Me gusta crear clases cálidas, en las que puedas soltar expectativas, moverte a tu ritmo y sentirte acompañada o acompañado desde un lugar sincero y sin juicios. Me importa que quienes practican conmigo se sientan vistos, respetados y cuidados. Además del yoga, vengo del diseño gráfico, un mundo que todavía forma parte de mi día a día y que me conecta con la creatividad, algo que intento llevar también a mis clases y a todo lo que comparto. Gracias por tomarte este ratito para conocerme un poco más. Si en algún momento sientes curiosidad por este camino, aquí encontrarás un espacio tranquilo, amable y seguro donde simplemente ser, respirar y regresar a ti con calma.
19:00 a 20:30 Filosofía del yoga y Chai con Ari
Una clase de filosofía del yoga invita a reflexionar sobre el sentido profundo de la práctica, más allá del movimiento físico. Comprender qué y para qué practicamos permite dar dirección, coherencia e intención a cada respiración, postura y momento en la esterilla. La filosofía del yoga ofrece herramientas para observar la mente, cuestionar hábitos y desarrollar una relación más consciente con uno mismo y con el entorno. En este espacio, el yoga se entiende como un camino de autoconocimiento y transformación, no solo como ejercicio. Así, integrar la filosofía en la práctica ayuda a que el yoga trascienda la clase y se convierta en una forma de vivir con mayor claridad, equilibrio y propósito.
Más sobre Ariana.
Desde temprana edad, Ari inició un camino de exploración corporal a través del movimiento consciente, formándose en ballet y danza contemporánea. Su profunda curiosidad por las prácticas contemplativas y las experiencias somáticas la llevó a descubrir el yoga en 2008, marcando el inicio de un recorrido que continúa en constante evolución. Desde entonces, ha profundizado en distintas tradiciones, comenzando con su formación en Hatha yoga clásico.
En 2010 comenzó a compartir la práctica con principiantes y a asistir a sus maestros, y en 2011 encontró en el Ashtanga Yoga un método que resonó profundamente con su búsqueda. Con el deseo de comprender sus raíces, en 2018 viajó a Tailandia para formarse en Traditional Ashtanga Yoga Shala Phuket, donde completó 200 horas Teacher training course en Ashtanga yoga, además de especializaciones en Yoga Nidra y yoga terapéutico para la columna vertebral. Más adelante, amplió su formación con un TTC de 300 horas y estudios dedicados al pranayama, enriqueciendo así su enfoque integral de la práctica.
Actualmente, sostiene Ashtanga Yoga Room Tenerife y forma parte de Ravi Marga Yoga School. Su experiencia durante los últimos tres años en Purple Valley Yoga ha sido clave en su desarrollo, permitiéndole estudiar y practicar con referentes internacionales como John Scott y Ty Landrum, con quien continúa profundizando en filosofía. Su enseñanza integra tradición y exploración contemporánea, incluyendo el método Black Lotus Yoga, que investiga y comparte como parte de su camino.